Quién no ha escuchado hablar alguna vez de uno de los «flying winemakers» más famosos del mundo? Pasan los años, pero su celebridad es indiscutida.
Michel Rolland, consultor francés de renombre, quien en sus más de 45 años como asesor de bodegas famosas ha dado la vuelta al Globo en numerosas ocasiones, cenó junto a un grupo de periodistas en Francesco Ristorante, invitado por la anfitriona Beatriz Barbera, una de las socias propietarias.
La ocasión fue la incorporación del vino Clos de los Siete a la carta del restaurante, uno de los pocos tintos alta gama argentinos que se conocen en Francia y otros países productores, que lo compran justamente porque es Rolland quien está a la cabeza.
En esta cena íntima, en la que también estuvieron, además de la prensa. algunos amigos de Michel Rolland y el cónsul de Italia Giuseppe D´Agosto con su señora, se habló de la situación mundial y local de la vitivinicultura.

Como es costumbre, Francesco Ristorante es un lugar que convoca a los famosos.
Ping pong con Michel Rolland
Aquí un ping pong con Monsieur Rolland (las preguntas son de varios colegas, incluida la que escribe) y las respuestas sólo del enólogo.
¿Qué opina sobre los vinos sin alcohol?
Que no son vinos. Son un juguito.
Claramente usted no los va a elaborar…
Nunca, jamás. El vino debe tener alcohol, si hablamos de vinos con menos graduación alcohólica es otra cosa, pero un vino desalcoholizado no es vino, es otra bebida, y la verdad no me gustan… Además, sirvo como ejemplo de que el poco alcohol que tiene el vino no hace mal, tengo 74 años y he pasado gran parte de mi vida bebiendo vino, y estoy muy bien de salud.
¿A qué debemos esta crisis mundial de baja de consumo?
Bueno, lo que más nos golpeó fue la pandemia. Países grandes como China directamente dejaron de comprar vino durante tres años. Luego la inflación en muchos países empujó a la baja de consumo en todos los productos. Pero ahora vemos que hay un repunte, no se deja de tomar vodka, no se deja de tomar whisky, el vino se volverá a tomar como antes… al menos eso espero porque me conviene (ríe).

Aquí los productores están muy preocupados, hay bodegas en quiebra..
Tengan en cuenta que Argentina lleva poco tiempo en un negocio que, si se mira en perspectiva, tiene más de 400 años; aquí tuvieron un consumo interno muy fuerte durante muchos años, y si el mercado interno se ajusta, lo notan mucho y tienen que salir a exportar, en un momento donde el consumo está un poco retraído.
Por eso se preocupan demasiado. Creo sinceramente que no han visto suficientes crisis, las del vino son cíclicas, pero siempre se superan, así lo hemos visto en Europa a lo largo de muchos años.
Y qué pasa con China, cree que volverán los chinos a tomar vino? eso sería una solución para la vitivinicultura mundial.
Por lo que he recorrido China, y si bien no la conozco toda, lo que he visto es que su producción de vino no es buena, y no creo que nunca alcance calidad para vinos de alta gama, por una cuestión de clima, de naturaleza.
Lo que pasó con China es que se cerró completamente con la pandemia, y ahora se está abriendo muy de a poco; lo bueno es que si logramos vender medio litro más per cápita en China en los próximos años el consumo mundial de vinos se dispara de un día para el otro.
Tenemos que conocer mejor sus costumbres; cuando empezamos a entrar a China nos dimos cuenta que pasaba algo muy curioso, cuando a alguien le regalaban un vino muy especial, esa persona lo guardaba y luego se lo regalaba a otro amigo, y así daba vueltas el regalo que nunca se abría.
Hablando de Clos de los Siete, ahora que hay una tendencia en blancos, habrá algún día un Clos de los Siete white?
Bueno será una decisión comercial que tengan que tomar las cuatro bodegas; el tema es que por ahora tenemos muy pocas hectáreas cultivadas con blancas, habría que reconvertir… veremos, todo es posible.
Una noche franco – italo- argentina
El menú creado especialmente por la familia Barbera para esta velada propuso un recorrido sensorial donde la pasta artesanal, los sabores clásicos de la cocina italiana y la técnica contemporánea se encontraron con etiquetas emblemáticas de Clos de los Siete y Bodega Rolland.
Una combinación que exaltó los puentes culturales entre Francia, Argentina e Italia, honrando tres tradiciones que conviven naturalmente en la mesa argentina.
El encuentro también puso en valor el espíritu de familia que caracteriza tanto a los Barbera como a los Rolland: dos proyectos que, desde lugares distintos, comparten una misma vocación por la excelencia, el trabajo en equipo y la transmisión de un legado.
La historia familiar, el compromiso intergeneracional, la pasión por la hospitalidad y el vino se sintieron presentes en cada detalle de la noche, reforzando la identidad y el alma que sostienen ambos emprendimientos.




