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«Este es el proyecto que esperé durante años»: Marcelo Pelleriti presentó sus nuevos vinos en Mendoza

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En el marco de su presentación oficial en el Hotel Park Hyatt Mendoza, el reconocido enólogo Marcelo Pelleriti repasa el nacimiento de su proyecto personal junto a su socio, detalla su modelo de comercialización sin intermediarios del proyecto Pelleriti Priore, analiza la crisis global del vino y explica por qué decidió enfocar el 100% de su energía en su propia marca.

—Después de tantas iniciativas a lo largo de tu carrera, encarás un nuevo emprendimiento que lleva tu apellido junto al de un socio. ¿De qué se trata esta etapa?

—Podríamos decir que es la culminación, el proyecto que uno espera durante muchos años. Con el tiempo vas creciendo, madurando, poniendo más foco y preocupándote por tu vida. Es, en definitiva, el proyecto que siempre esperé.

—¿Qué distingue a estos vinos de tus elaboraciones anteriores?

—Tienen mucho de los Pelleriti anteriores, pero también incorporan un enfoque más moderno. Lo fundamental es que es un proyecto verdaderamente nuestro, sustentado en viñedos propios. No es ostentoso, pero tampoco pequeño. Volvemos a los orígenes: trabajamos con viñedos antiguos de Paraje Altamira, del año 1957, y de La Consulta, de 1910. Mi primer vino lo elaboré en 1994 a partir de un viñedo antiguo, por lo que esto mueve muchas emociones. Hoy estamos consolidados en una producción de 500.000 botellas anuales.

—Hasta ahora la producción se destinaba casi al 100% al mercado externo. ¿Cómo plantean el desembarco en el mercado local?

—Empezamos de a poco en la Argentina, pero con una metodología diferente: venta directa al retailer, ya sea una vinoteca, un hotel o un restaurante, sin la figura del distribuidor tradicional. Nos gestionamos nosotros mismos a través de nuestra plataforma web y con un equipo de soporte. Eso nos permite llegar directo a lugares distantes de la Pampa húmeda donde hay consumidores exigentes. En Mendoza comenzamos hace dos meses con la prueba piloto y la respuesta fue excelente; ya estamos ingresando a una oferta gastronómica muy diversa, desde propuestas informales hasta los principales hoteles.

—¿Cómo está estructurado el portafolio de etiquetas de Pelleriti Priore y en qué franja de precios se ubica?

—Buscamos mantener un precio muy accesible, en torno a los $22.000 a público en la línea inicial. Nuestros vinos de bandera son el Marcelo Pelleriti Single Vineyard (con varietales como Malbec y Cabernet Franc) y Selected Parcels 1853, que es un blend de viñedos de La Consulta. Luego tenemos la línea de alta gama, con tres etiquetas: Altamira Fossil (single vineyard de Altamira), Heritage (single vineyard de La Consulta) y Noster Terroir, que surge de microvinificaciones de microparcelas de ambos cepamarios, combinando Malbec, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon y algo de Petit Verdot. Por último, estamos por lanzar Supremo, un blend multi-vintage de los mejores lotes de tres cosechas distintas, que sale al mercado tras un rediseño de etiqueta.

—Pasando a la coyuntura del sector: entre el avance de bebidas sin alcohol, el blanco ganando terreno y la caída del consumo de tinto, ¿cómo analizás el momento para lanzar o sostener líneas de vino de perfil tradicional?

—La crisis de volumen no es nueva, viene al menos desde 2017. En el camino aprendimos a hacer footprint: teníamos muchísimas etiquetas y nos quedamos con un portafolio concentrado. Vender vino siempre fue difícil, salvo aquel «veranito» de alto consumo per cápita que vivimos años atrás. Respecto a las nuevas tendencias, como los vinos sin alcohol o los productos Ready-to-Drink, representan cuotas marginales a nivel mundial (entre el 0,7% y el 1,5%). El vino no es una bebida alcohólica peligrosa; es una bebida cultural e históricamente la más higiénica y saludable. El verdadero impacto de la crisis está en la caída de los vinos de bajo precio. El consumidor probablemente tome menos volumen, pero busca mayor calidad.

—Frente a un mercado internacional competitivo y a los vaivenes económicos locales, ¿cuál es la fórmula para mantenerse a flote?

—En el exterior no nos conoce nadie por nombre propio; ahí mandan los puntajes de las críticas internacionales y los acuerdos comerciales sólidos que logres con los importadores. No hay una fórmula mágica, es un trabajo paso a paso, de ensayo y error, aprendiendo a entender a cada cliente. Todo esto sumado a las contingencias del día a día local, como las dificultades logísticas en los pasos fronterizos o la falta de insumos como cápsulas. Lo llevamos con optimismo y estando muy atentos.

—En esta etapa, ¿continúas con tus asesorías enológicas externas o decidiste concentrarte exclusivamente en la marca propia?

—Estoy100% enfocado en mi proyecto. Queremos que sea una marca pura: es lo mío, con todo el amor volcado a este emprendimiento.

—¿Y la música? ¿Sigue vinculada al vino como en tus proyectos anteriores?

—La música sigue por su lado: continúo estudiando y tocando por hobby en mis momentos libres. Pero en esta etapa separé fuertemente la música del vino. No hay que confundir los negocios con las pasiones. Una cosa es el negocio vitivinícola y otra es salir a tocar la guitarra para divertirse.

Más información: https://pelleritipriore.com/

Notas relacionadas en esta página: Cómo es Pelleriti Priore, el último gran proyecto alta gama

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