Bemberg, la familia dueña de Grupo Peñaflor avanza en su objetivo de posicionar sus vinos entre los «grand cru» argentinos. Con viñedos propios en Gualtallary, San Pablo, Altamira, Salta y Valle de Pedernal elaboran sólo 40.000 litros de vinos en el más alto rango de exportación, a usd 550 la caja de 12 botellas. Todos conocemos lo difícil que es vender un Malbec argentino por encima de los 25 dólares. Sin embargo, estas producciones limitadas que permanecen 5 años en bodega antes de salir a la venta, son vinos para coleccionistas que se venden de antemano.

Los herederos de Otto Bemberg  quien inició el negocio en Argentina en 1840 y tuvo 5 hijos, son hoy alrededor de 200 (industriales y financistas) repartidos en distintos puntos del planeta. Con la idea de tener un vino argentino con toque francés (trajeron cepas de Burdeos) los Bemberg invirtieron usd 20 millones entre finca y bodega, y alrededor de usd 5 millones en la elegante casa destinada sólo a la familia y algunos huéspedes especiales.

 

La bodega

Diseñada por el estudio Bórmida&Yanzón, la bodega tiene 2 alas que emulan una flor. En el centro hay una matriz y dos estambres. Sus paredes son de hormigón con un encofrado con corteza de Álamo.  Las vasijas de cemento se construyeron en el mismo lugar con forma de copa. La capacidad de elaboración actual es de 300 mil litros.

La inversión en cubas de fermentación de los más diversos tamaños, formas  y materiales es notable. Podríamos decir que allí Daniel Pi tiene un laboratorio experimental de lujo; vasijas de cemento, fudres, barricas, huevos de concreto y tanques de distintos tamaños de acero inoxidable.

«Creo mucho en la energía del lugar, la uva tiene su reservorio de energía y me parece que usando materiales nobles como la piedra y la madera esa energía se mantiene mejor» afirma Daniel Pi, quien retirado como gerente enológico de Peñaflor, continúa al frente de este primoroso proyecto.
Desde 2019 no se usan levaduras ni bacterias seleccionadas . «Creo que con el tiempo las levaduras que se crían en la bodega va a ser una floral microbiana única que nos va a dar un vino único » remarca el enólogo, quien en su madurez está más cercano a la filosofía biodinámica o naturalista.

Otro detalle único es que los vinos usan tapones de un alcornolcal que tiene la familia Bemberg en Portugal.

 

El suelo

Daniel Pi y el ingeniero Marcelo Belmonte persuadieron en su momento a los Bemberg de comprar las 90 hectáreas de Finca El Tomillo que eran propiedad de la familia Arenas, con una calicata.  Desde allí comenzó su obsesión por los estudios de suelo.

«Esta finca tiene suelo albo, más contenido de carbonato de calcio. La finca va en declive hacia el este pero más cerca de la montaña tenemos otra propiedad en Los Arboles, Finca Las Piedras y hacia el sureste de Altamira en Los Indios, está Finca El Milagro. El proyecto también contempla una finca en Pedernal y otra en Salta» detalla Daniel.

Sin embargo, el corazón está en esta finca de 90 has llamada El Tomillo en Gualtallary, más las 60 has de Las Piedras y El Milagro.  Tanta obsesión por el suelo debía estar reflejada en la arquitectura y así es como una profunda calicata muestra el perfil del suelo.

 

Muchas decisiones fueron tomadas en relación a la realidad del terruño, una fue la densidad de plantación de 5 mil plantas por hectárea, definida por un estudio de profundidades. La otra fue el riego. En el viñedo de Los Arboles no riegan desde 2016 porque el arroyo Olmos percola el agua y la tierra se mantiene húmeda a 3 más de profundidad.

Entre sus viñedos más antiguos de El Tomillo encontraron una joya, 2.5 has de Cabernet Sauvignon  plantado en 1998 donde quieren hallar el Santo Grial del Cab.

 

 

Los vinos

Durante la visita accedimos a una degustación de los vinos 2016 de diferentes parcelas, con la explicación de Daniel Pi, un verdadero lujo.  Bemberg tiene dos líneas, La Linterna nombrada así por “La lintern» una casa de huéspedes de Versailles que Federico Bemberg quiso emular en su mansión de huéspedes en Martínez. El vino high end en tanto es El Pionero, en honor a Otto Bemberg. Los tintos pasan 1.4 años en barrica y otros 4 años en botella antes de salir al mercado en tanto que eñ Chardonnay, su único blanco, tiene una guarda de 3 años en promedio.

En general pueden caracterizarse como vinos de guarda muy complejos , con múltiples capas de aromas; sin embargo son elegantes y bien estructurados; vinos clásicos en su concepto, de gran tipicidad, de alcoholes altos aunque bien integrados, buena acidez y jugosidad, aún en los Malbec provenientes de suelos calcáreos.

El precio de El Pionero en Argentina es de 18.000 pesos y La Linterna, 12.500; en el exterior precio retail de El Pionero usd 120 y de La Linterna usd 75.

 

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