Por Giuliana Perinetti

El vino por copa o tirado de barril comienza a instalarse en algunos bares y restaurantes de moda en Mendoza. En tanto el vino por copa se afianza en los wine bar, debido a que ofrece ventajas para el consumidor en precios y variedad. También hay quienes conquistan con el vino en barril las barras y mesas de otras provincias. Cómo viene la movida.

La Gloria, ubicada en Mitre 1541 Chacras de Coria, Mendoza, es el restó de José Bahamonde y de Federico Ziegler; dos amigos que han fusionado sus expertise en el mundo del diseño y la gastronomía dándole vida a una cantina super cool.

El restó tiene un formato innovador a la hora de servir vino “En La Gloria vendemos vino tirado desde barriles de aluminio que nos elabora Marcelo Pelleritti” explica José Bahamonode, uno de los dueños. A lo que aclaró que fue una idea propia para acercar el vino más informalmente a los clientes y que ha tenido una respuesta excelente por parte de los consumidores.

En relación a las ventajas o desventajas que puede presentar el vino tirado el diseñador solo habló de pros “Permite ser versátiles en degustaciones, vender en diferentes tamaños, etc.” Qué el vino de la casa sea tirado, le brinda la chance al comensal de servirse él mismo si así lo quisiese y hasta de combinar los varietales distintos que salen de las canillas: Malbec, Syrah y Cabernet Franc.

“Es un vino divertido. Se puede comprar la copa, 500 cc o 750 cc de un solo vino o jugar y combinar en las proporciones que se desee, hasta tres varietales” cerró Bahamonde. En relación a los precios la copa está a $200, los 500cc a $500 y los 750cc a $750. La Gloria Cantina Cool tiene un compromiso con su gente y es, siempre, ofrecer vinos a precio de vinerías.

Por su lado, Casa Vigil de Palmares ofrece vino por copa, con mucho éxito. El sommellier del restaurante, Framber Leal, comentó: “Trabajamos con un dispenser de vino, esta máquina de tecnología italiana tiene para colocar hasta ocho etiquetas y permite conservar el vino una vez abierto y puesto en ella, hasta 21 días. Permitiendo resguardar al vino de la oxidación y perdida de sus características organolépticas después del tercer día”.

En relación a las ventajas que conlleva el vino por copa, el sommelier habló sobre la variabilidad de tipos de vinos que ofrecen.  “El principal pro a la hora de vender vino por copa son las aproximadamente 15 opciones de vinos, de los cuales 10 son de la casa y los restantes son vinos de otras bodegas blancos, tintos, espumosos o rosados”.

“La respuesta por parte de los clientes viene siendo muy positiva, ya que algunos vienen solos o en parejas y no quieren tomarse una botella entera, o bien vienen manejando y quieren una sola copa.  En definitiva, le damos la posibilidad al cliente de esa holgadez de no obligarlo a comprar una botella de 750cc, sino la cuarta parte de esta misma que es la copa” cerró Framber.

En Casa Vigil la copa del vino de la casa arranca en los $200, un tinto sin etiqueta. Este se sirve en los menús ejecutivos entre semana. Las copas según las gamas del vino que se elija, van de $210 hasta $1200 la del ícono, El Gran Enemigo.

Otro lugar donde ofrecen una amplia variedad de vinos por copa es en La Sala de Maridajes, ubicada en el centro de la Ciudad de Mendoza en Av. Perú 1136, espacio dedicado al vino, la buena comida, el arte y la música.

Las sommeliers, Abel Moya y Verónica López, aseguran que allí son “fanáticos del vino” y eso les lleva a diferentes formas de comunicarlo y servirlo. “A nuestros clientes le ofrecemos vinos por copa a través de una máquina dispensadora que cuenta con 8 diferentes etiquetas y variedades para que cada uno de ellos pueda disfrutar su copa de vino”.

El método a los clientes les encanta, especialmente porque son ellos los que van a elegir y servirse su propia copa. “Esto les resulta super satisfactorio” dice Abel. En relación a los precios de las copas varían dependiendo del valor de cada botella, mayormente entre $200 o $400 pesos.

En cuarto lugar, se encuentra Bendito Rufian, un Wine Bar ubicado en Las Cañas 1833 en la Barraca Mall.  Lugar que se diferencia principalmente por su modalidad distintiva de ofrecer el servicio de vinos.

Por un lado, ofrecen el vino tirado o “wine on tap”; donde se dispensa el vino mediante un sistema de extracción a partir de un tanque de acero inoxidable o “keg” de 30 o 50 Litros de capacidad, el cual se encuentra inertizado evitando alteraciones y conservando las características físico-químicas y organolépticas del producto original.

Yesica Baldo, enóloga, asesora técnica y comercial de Bendito Rufian resumió los pros de esta modalidad “Es una modalidad súper novedosa y que promete un crecimiento muy importante en el corto y mediano plazo por varias razones […] se puede consumir vinos de alta calidad enológica a un menor precio, permite acercar al público más joven sobretodo porque les resulta “más amigable o familiar” al asociarlo directamente a la modalidad de cerveza tirada y hay un creciente y fuerte apoyo desde la industria vitivinícola por incentivar la diversificación en cuanto a las formas de ofrecer un vino[…]”.

Como segunda opción Bendito Rufian ofrece; vino por copa en máquinas dispensadoras de vino. A lo que la enóloga comentó “Para nosotros, funciona además como una vidriera, que nos permite mostrar los productos de un modo diferencial, dependiendo de lo que queramos comunicar, permitiéndoles a nuestros clientes o potenciales clientes brindarles una apertura de opciones y animándolos a probar algo de distinto a lo que comúnmente están acostumbrados a elegir […]”

Actualmente el bar wine ofrece 32 etiquetas en las máquinas dispensadoras, que van rotando por alguna estrategia en particular “Por ejemplo, tenemos una máquina destinada siempre para la rotación de vinos elaborados a partir de variedades “más raras” tales como Fiano, Raboso, Mouvedre, Ancelotta, Bequignol, etc” explicó Yesica Baldo.

A lo que agregó que hay una muy buena respuesta del público a la hora de consumir de estos dispensers “La respuesta ha sido sumamente positiva. Observamos que el cliente actual, se está animando a descubrir nuevos productos. Quiere aprender y asesorarse. Muestra interés y curiosidad” concluyó la enóloga.

En relación a los precios el vino por copa expendido en máquinas no es fijo, sino que depende del precio de la botella, y además de la medida elegida. El sistema te permite dispensar 3 medidas de copa distintas, con sus respectivos precios, que puede ir desde los $120 hasta los $1000 la copa grande en promedio. En cuanto a la copa de vino tirado, el precio promedio es de $270, con una medida muy generosa.

Canilla libre por todo el país

Lucas Niven, enólogo  y dueño de Niven Wines y uno de los principales propulsores del vino tirado en la provincia, comentó que actualmente tienen en total 30 canillas con sus respectivos tanques de acero inoxidable, entre Santa Fe, Rosario, La Plata, Villa Mercedez en San Luis, Palermo y San Isidro en Bueno Aires. Pero que actualmente en Mendoza no tienen ninguna, tuvieron que levantarlas a todas.

“En el 2018 era una propuesta innovadora, fuimos los primeros de Argentina en presentar el vino tirado de manera comercial en diferentes lugares – comenta- era algo nuevo para el consumidor y por tanto, necesitábamos el respaldo de los locales para que funcionara. Eso  no estuvo” opinó contundente Niven. El segundo punto muy importante fue el tema “precio” que era elevado y el comerciante al no respaldarlo en Mendoza irónicamente no anduvo. En Bueno Aires sigue funcionando bárbaro” explicó en enólogo.

En relación a las ventajas que presenta este método de servir vino Niven citó que  “es más sustentable y amistoso con el medioambiente. No utilizas vidrio, cartón, corcho, etiquetas ni cápsulas. Es un envase con el que se contamina menos. La única desventaja es la logística y el transporte”.

Aparte de la sustentabilidad del envase el enólogo hizo énfasis en la rentabilidad del método; “El litro sale $15 del que sacas cuatro copas; que se venden en Bs. As a $180, de ahí que es bastante rentable para el comerciante. A un litro le sacan casi $1000 sumándole el costo del producto, la logística y los costos del bar”.

Por otro lado, aclaró que hoy hay mucha mayor oferta de bodegas que hacen este tipo de productos y al haber pasado más de dos años desde que se lanzó el vino tirado, hoy puede haber una nueva oportunidad  para este formato, ya que los bares están nuevamente abiertos, y el consumidor se fija más en el precio y quiere probar cosas nuevas.

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