Hoy el veganismo está en su momento de auge y de mayor expansión. Muchas bodegas mendocinas acompañan este proceso de revisión de los hábitos sociales y de consumo en pos de un modelo económico más sustentable.

Por Giuliana Perinetti

Cada año son más las personas que se suman a este estilo de vida, actualmente el 5% de la población mundial es vegana. Según el último censo 2020, de Unión Vegana Argentina (UVA), el 12% de la población del país practica este estilo de vida, habiendo incrementando un 3% con respecto al 2019.
Ya sea por cuestiones de salud, respeto a los animales, cuestiones ambientales o simplemente moda, la forma de alimentarnos ha cambiado y como todos sabemos el vino es un alimento que no podía quedarse afuera.
En Argentina, desde fines de 2019, por ley los vinos no pueden referirse a ellos mismo como “apto vegano” si no cuentan con una certificación que lo avale. Ya sea por Liaf control que otorga el sello “Vegan/ Veg Argentina” (primer sello vegano del país) o por “Vegan/ The vegan Society” (sello internacional emitido por la asociación vegana más antigua del mundo).

¿Qué implica que un vino sea vegano? Que durante el proceso de vinificación; específicamente durante el proceso de clarificación donde se “limpia” el vino; no se ocupen derivados de origen animal. La realidad es que los principales agentes clarificantes para vinos son, clara de huevo, caseína (derivada de la leche), gelatina (derivada de cartílagos de animales) y la llamada ictiocola (derivada de la cola de los pescados). La alternativa vegana es ocupar bentonita, un polvo de arcilla de origen mineral.

Las bodegas cuentan su experiencia

Hablamos con representantes de algunas bodegas con vinos certificados e indagamos sobre la incorporación de estos productos al creciente mercado veggie.
En el caso de Doña Paula, toda la línea es vegana; con certificación de Veg Arg de LIAF desde 2020. “A medida que fuimos charlando con los consumidores nos fuimos dando cuenta que mucha gente es vegetariana y vegana; y que le da importancia al impacto que tienen nuestras acciones en el medio ambiente… fue así como progresivamente fuimos retirando las albúminas y remplazándolas por bentonita o placas de celulosa” comentó Martín Kaiser Viticultor de la bodega.

Kaiken por su lado, cuenta con la certificación “The Vegan Society” desde 2019, para la totalidad de sus vinos: “Los principales mercados que más demandan este tipo de productos son: Finlandia, Uk, Canadá, Alemania, Holanda y Japón. Vale destacar que no compran Kaiken, necesariamente, por ser certificados veganos, sino por la consistencia y calidad de nuestros vinos. El hecho de la certificación sólo les aporta un plus, pues los vinos veganos son aptos para cualquier tipo de consumidor y la certificación nos ha abierto puertas a las góndolas y vinotecas en varios países.” explicó Gustavo Hörmann gerente de la bodega.

Bodega Argento que además de estar certificada como Orgánica, cuenta con la certificación Veg Arg de LIAF Control, desde el 2020 en todos sus vinos
“Esto lo hicimos como respuesta a la creciente demanda de información por parte del consumidor, acerca de cómo se elaboran los vinos y el impacto en el medio ambiente” comenta Agostina Bonino, a cargo de Marketing de Grupo Avinea. En su caso los principales mercados que demandan vinos “sustentables” son el Reino Unido, Canadá, Estados Unidos, Asia, Latinoamérica y también Argentina.

Por último, Juan Ignacio Guzmán, encargado de MKT en Bodega Santa Julia, explicó que la empresa tiene un alto porcentaje de sus vinos certificados con el sello Veg Arg de LIAF Control desde 2020. “ Tras hablar con nuestros importadores decidimos apostar por esta minoría en plena expansión sobre todo en los mercados de Reino Unido, Canadá, países escandinavos y Estados Unidos”.

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