San Telmo lanzó su Sangría, un producto tradicional adaptado a estos tiempos modernos, apostando a la nueva costumbre de socialización con bebidas derivadas del vino para cautivar al creciente mercado.
En el mundo del vino fuera de nuestro país –en EE.UU., España, Francia, China, Australia, México, etc.–, desde hace varios años la bebida nacional argentina comenzó a hacerle frente al notable crecimiento de la cerveza.
Fue así como en 2019 la bodega volvió su vista al pasado y recuperó la receta de una Sangría (original del año 1973), resignificando una costumbre de nuestros abuelos, que hoy se roba el protagonismo en reuniones de amigos.

 ¿Qué es la sangría?

También conocida como refresco de vino esta bebida está compuesta de vino tinto y agua natural o carbónica, con zumos, extractos o esencias naturales de frutos cítricos y con adición o no de azúcares. Marida perfecto con temperaturas veraniegas y con ambientes más disentidos y resultó un fuerte caballito de batalla frente la cerveza.
Con respecto a su origen hay quienes dicen que nació en 1800 en la península ibérica, gracias a los campesinos que endulzaban el vino con diferentes cítricos, manzanas o melocotones. Por otro lado, otros comentan que fue una bebida creada en 1700 por marineros británicos en las Antillas, que intentaban eludir la prohibición de beber alcohol con una mezcla de vino y frutas, que a la vista de los demás parecía un simple zumo.
San Telmo Sangría es una bebida refrescante y aromática de base vínica con esencias naturales de naranja, pomelo, jengibre y melaza. Para disfrutar mejor, los expertos en sabores recomiendan tomarla bien fría, con hielo, con una rodaja de alguna fruta cítrica y, por supuesto, en buena compañía.
Precio sugerido $367.

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