Si sos de las personas que gustan de tener experiencias únicas en cuanto a gastronomía y vinos, la experiencia de comer en las bodegas de Mendoza es una de las más excitantes y completas. No sólo por el entorno único que ofrecen las bodegas, sino por la riqueza de sabores, texturas y diseños en cada uno de los menús.

En esta nota, comienzo a detallar algunas de las muchas vivencias de disfrute eno-gastronómico en bodegas locales, donde he encontrado buen servicio, estética agradable y una bien pensada liasón entre platos y vinos. Cada semana publicaré una nueva recomendación en la sección Viajes del Paladar en esta página no se la pierdan y bon appetit!!

Finca La Anita, fuegos y algo más
El 2020 marcó la apertura del restaurante al aire libre que abre los fines de semana en la tradicional bodega de Agrelo. Los chefs Charly y Pablo Torres (no son hermanos, sí socios) ofrecen una cocina de fuegos de alto nivel y creatividad. Los fuegos (brasa, parrilla, cruz, tacho, horno de barro, etc) se usan para todo incluso para la Cocina del Mundo, que se ofrece los días sábado, con cocina italiana, árabe, peruana y mucho más. Precio: $1430, 3 pasos.
El menú de cuatro pasos es el de Fuegos y se acompaña con vinos de la línea Luna o Finca La Anita (una es entry level, la otra es la línea Premium), con muy poca diferencia de precio. Deliciosas las achuras sazonadas con hierbas autóctonas mendocinas.

 

Mención aparte merece el filet mignon servido con ramas de jarilla fresca. Me encanta la provoleta con tomate cherry cocida en su ollita de hierro. Aquí los vegetales se cocinan en su propia piel, en horno de barro. Cada plato es explicado por el chef en la mesa y cada vino, servido por un sommelier que detalla variedades, orígenes y algún tip de elaboración y guarda. Para aprender y gozar. Precio de enero: $1630 por persona. Menú de niños $700.

 

Fogón de Bodega Lagarde, distinción y servicio
El patio de la antigua bodega familiar ubicada en Carrodilla ofrece la sombra de sus árboles añosos para un almuerzo de nivel y relax. En la mesa se recibe al comensal con una copita Lagarde Moscato, gentileza de la casa. El menú de 4 pasos que va con vinos de la línea Lagarde cuesta $4200, e incluye el café y los petit four después del postre. El chef Lucas Olsece despliega su creatividad y podemos paladear una exquisita entrada de tomates con helado, duraznos y albahaca; la carne de Fogón es una de las mejores que he probado en restaurantes mendocinos, por eso les recomiendo la ternera con pimientos, remolacha y vegetales de la huerta.
Si preferís pedir a la carta, una excelente opción son las empanadas de carne con salsa Yasgua bien picante!

Una entrada que aún está en carta –cambia en febrero- son las mollejitas crujientes con arrope de uva, rosti de papas y una conserva de limones, cebolla morada y cilantro. En las opciones de principales hay más de una opción de carne, pescado y pasta. Yo probé un risotto con hongos que era una delicia pero lamentablemente ya no está en el menú. Esperamos que Lucas lo ponga nuevamente. Las entradas van desde $650 a $1200 y los principales desde $1200 a $2200 y un postre ronda los $700. Hay un menú para niños por $800. El servicio es impecable, la vajilla tiene diseño, copas son de cristal de calidad, las porciones son abundantes, los ingredientes frescos y la presentación de los platos, chic y creativa.

 

 

 

Terrazas de los Andes, haute cuisine en modo local
Las mesas blancas con flores rosas, el cartelito en el tallo de la copa escrito a mano que da la bienvenida al comensal, el delicado diseño de los platos que observa la combinación de colores y texturas. Todo en Terrazas de los Andes respira estilo y distinción.
La chef Noelia Scquizziatto diseñó un menú de 3 pasos con 3 opciones. Para la entrada yo elegí quiche de trucha salmonada con cremoso de arvejas. Para el principal, un ojo de bife con pesto de aceitunas negras, crema de chips de papas y hongos salteados. Hasta allí, todo riquísimo. Pero la verdadera sorpresa me la dio la mini torta Cinzia, mousse de frambuesa y ganache de chocolate blanco tostado, una verdadera delicatesen con una decoración exquisita.

El precio con los Terrazas reserva vale $2900 por persona. Nosotros fuimos por el menú con upgrade Apelación, que lleva un Terrazas Reserva Chardonnay, el Apelación de Origen Malbec y el late harvest Petit Manseng, por lo que hay que agregar $450. Si uno quiere ir hacia los vinos de la línea Grand (lo más nuevo de Terrazas) paga $650 más. El precio incluye servicio de agua.

 

 

 

 

Bodegas López, tradición e historia
A fines de año pasado reabrió sus puertas el restó de Bodegas López, la histórica bodega familiar de Maipú. Amablemente invitada por Eduardo López disfruté por primera vez de un almuerzo de domingo en esta bodega que además de una muy buena gastronomía, ofrece al visitante la posibilidad de recorrer el mini – museo familiar ubicado justo frente al restorán.
En López hay opción de pedir a la carta, o elegir entre los menú de pasos, “Casona López” y “Rincón Famoso”, en los que cambia el vino y por ende, el precio. Ambos llevan un dúo de empanadas regionales, como principal un ojo de bife, papines rústicos y escalivada de vegetales acompañado y de postre crema cítrica y pulpa de maracuyá sobre húmedo de chocolate negro acompañado. El de $1740 por persona incluye una copa de López Sauvignon Blanc, Casona Lopez Malbec y Montchenot Extra Brut, además del agua, té o café. Mientras que el segundo es de $1390 con una copa de Rincón Famoso Tinto.

Yo elegí pedir a la carta (los precios de los principales son los de cualquier restaurante citadino, entre 500 y 1000 pesos). Recomiendo muy especialmente el Lomo veteado (450 g), con papas cuñas, verdes y clásico chimichurri. El punto de la carne, además de la ternura del bife, perfectos. Lo acompañé con un Montchenot Gran Reserva de 15 años. También hay menú infantil por $480.

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