Históricamente Argentina ha sido considerada terruño de tintos. Mendoza y su clima continental, lejos del mar, con temperaturas desérticas y gran heliofanía, es la tierra prometida para las tintas, que aquí alcanzan con facilidad su madurez completa. Los blancos, en cambio, fueron durante mucho tiempo considerados «el patito feo», relegados a un segundo puesto, con suerte a veces se los vio aparecer en algún concurso, pero en general se los tomó como vinos de salida rápida para ser bebidos en el año, fresquitos, frutados y no mucho más.

Gracias a los giros de la diosa fortuna, este relato está cambiando y en los últimos años hemos visto nacer y desarrollarse ejemplares de alta gama que cambiaron radicalmente el concepto del «vinito blanco». Vinos complejos, de gran carácter y personalidad, que permiten el disfrute de la infinita paleta de aromas y sabores que ofrecen las maravillosas uvas blancas. Agrónomos y enólogos se animaron a encarar el desafío explorando viñedos de altura, pobres en nutrientes; aprendieron a trabajar las uvas blancas, a controlar el vigor de las plantas, a proteger las bayas de la radiación con manejo de canopia, a detectar  tiempos precisos de cosecha para cada variedad, y de esta manera consiguieron el tan ansiado «upgrade» de los blancos. Este trabajo se vio traducido especialmente en los vinos que llevan más de una variedad blanca, ya que en la conjunción se potencian los aromas y se consigue el estilo deseado.

En esta nota citamos ocho blends de blancas para que te animes a probar sin temor a equivocarte, blancos Super Premium que si bien fueron inspirados por las leyendas de Borgoña y el Valle del Loira, tienen el claro acento argentino.

Proyecto Hermanas White Blend 2019. Enólogo Juan Roby.

Sofía y Lucila Pescarmona viven lejos, Lucila está en San Francisco, Sofía pasa su tiempo entre Mendoza y Buenos Aires; con el fin de acortar las distancias las chicas decidieron concretar un trabajo en torno al vino al para mantenerse unidas a la distancia, bautizándolo Proyecto Hermanas. Si bien los vinos se elaboran en Lagarde, la marca se maneja de forma independiente y en la línea hay tanto tintos como blancos.

El white blend 2017 nació con una base mayoritaria de Chardonnay y Sauvignon Blanc, pero el  assemblage fue tomando forma cada año usando lo mejor de cada añada de viñedos propios de  Gualtallary, Mayor Drummond y Perdriel. Por este motivo el 2019 es en su mayoría Viognier, con una porción de Semillón y una pizca de Sauvignon Blanc.

A la vista es amarillo verdoso; en nariz expresa fruta blanca, peras, duraznos, una delicada nota de té verde y la característica nota dulce del Viognier. Es un vino fragante, perfumado, femenino. En boca aparecen la acidez cítrica del Sauvignon Blanc y la estructura del Semillón. El 80% de la fermentación se hizo en barricas de roble francés, aportando volumen. Para beber hoy o guardarlo 5 años. Partida limitada de 1500 botellas.Precio sugerido $2400.

Luigi Bosca Del Alma 2018. Enólogo: Pablo Cúneo

Otro vino cuya composición cambia año tras año, con el claro objetivo de expresar los aromas primarios de la fruta. El corte de la cosecha 2018 es Chardonnay, Sauvignon Blanc, Viognier y Riesling, aunque en sus inicios tuvo un poquitín de Pinot Gris. Las variedades provienen de viñedos ubicados en Maipú y Luján de Cuyo. El vino no hace fermentación maloláctica y se guarda durante cuatro meses con borras finas para protegerlo del oxígeno, y ganar grasitud y untuosidad enboca.

En nariz predominan las notas florales y dulces del Chardonnay y el Viognier, con deliciosas notas a duraznos y damascos frescos, piña y melón. En un segundo plano aparecen las notas minerales del Riesling, el pomelo del Sauvignon Blanc y ese peculiar sabor a pan casero que aportan las levaduras; en boca la acidez es marcada. Hay tensión y textura. Buena caudalía y persistencia en el paladar. Es vino que refresca y a su vez, sugiere complejidad. Para beberlo hoy o esperarlo hasta tres años más. Precio sugerido: $1100.

Luminoso RMVG 2019 de Corazón del Sol. Enólogo: Cristian Moor.

Cristian es, además de un gran tipo, un enólogo joven con ansias de explorar sin miedo a lo desconocido. En este White blend se adentró en un territorio desconocido, utilizando tres uvas prácticamente ignotas en estas tierras cultivadas en Los Chacayes y Altamira. Dos de ellas clásicas en las AOC del Norte del Ródano (Crozes Hermitage, Saint Joseph, Hermitage) la Rousanne y la Marsanne,

La marsanne, de menor carácter, expresa aromas a nueces, especias y pera. Además utilizó la Grenache Blanc (típica del Ródano y Norte de España) que aporta longevidad a los vinos. Por último, agregó a la mezcla Viognier, otra del Ródano, que como sabemos aporta dulzor, aromas a duraznos y damascos, volumen y grasitud. Las tres primeras se co-fermentaron y generaron la columna vertebral, el Viognier aportó dulzor y untuosidad, mientras que la Grenache Blanc, acidez y frescura. Notable nariz, que conjuga un bouquet amplio con notas a té verde, lima, damasco, pera y durazno.

Para beber hoy o esperarlo un par de años más. Precio sugerido: $1275

Antología L (50) 2017 de Rutini Wines. Enólogo: Mariano Di Paola

Qué se puede esperar del gran Mariano sino una obra maestra?. Esta edición limitada de Antología White blend tiene, además de la experta mano de obra, material genético de primera categoría de Altamira y Gualtallary. El resultado es un vino de corazón indomable dentro del cuerpo de un lord.

La mezcla es 80% Chardonnay (Di Paola sostiene que un White blend siempre debe tenerlo) un 10% de Gewürztraminer y un 10% de Riesling. Con esta paleta de colores se adentró en la crianza sobre lías del corte durante 12 meses. El 30% en barricas de roble francés de primer uso y el resto en tanques.

Reconozco en los aromas la piña tropical (nada que ver con lo que uno compra en la verdulería del barrio), papaya, melón, algo de plátano, más una nota licorosa aportada por la madera. De entrada ácida, en el retrogusto aparecen luego las notas cítricas y minerales, lo que reconozco como la famosa “piedra de fusil” (generada por el Riesling), más ese picantito agradable que aporta el Gewürz.

Para beberlo ya o esperarlo 5 años. Precio sugerido: $2430.

El Esteco Blend de Extremos Torrontés-Torrontés 2019. Enólogo: Claudio Maza

Los Valles Calchaquíes abarcan en total unos 270 km de largo, entre Tucumán, Catamarca y Salta. Situada a los pies de la cadena montañosa Sierra del Aconquija que separa Tucumán de Catamarca está Chañar Punco, está la segunda bodega del El Esteco. Allí hay un viñedo de 260 has cultivadas a 2000 msnm.

El Esteco posee uno de los viñedos más antiguos de la zona de los que se tienen registros, de 1945, en Cafayate y Animaná (Salta y Catamarca), con un total de 20.000 hectáreas aproximadamente. Los viñedos están a una altura de 2000 y 3000 msnm respectivamente, con rendimientos que varían entre 10 y 20 mil kg por hectárea. De estos viñedos provienen los diferentes Torrontés con el que se elabora este vino. El Blend de Extremos Torrontés- Torrontés (50% Chañar Punco 50% Cafayate)  realiza una maceración pre-fermentativa para extraer más aromas, y luego se lo lleva a fermentación a bajas temperaturas. Siendo el Torrontés de Chañar Punco más cítrico y tiolado, se obtienen en la mezcla aromas cítricos y herbales, a la vez que frutas tropicales y durazno. En boca es untuoso y largo, con rastros de sabor a lima y menta. Listo para beber. Precio sugerido: $850.

Passo blanco 2019 de Masi Tupungato. Enólogos: Andrea Dalcin- Diamela

Utilizando el varietal blanco emblema de Argentina, el Torrontés, más un clásico de la Lombardía, el Pinot Gris, se expresa la filosofía de la empresa de elaborar vinos con un mix ítalo-argentino, utilizando uvas propias del viñedo de La Arboleda.

Una técnica clásica de la Valpoliccella (Italia), el “appassimento” de las uvas es practicada en Mendoza por Masi Tupungato en todos sus vinos, incluso en el Passo Blanco, bivarietal Torrontés – Pinot Grigio, que además tiene certificación orgánica. El Pinot Gris después de cosechado pasa 15 días en arelas (pisos de caña donde la uva reposa) en finas capas; se produce así una deshidratación del 15% con el objetivo de concentrar aromas y acidez.

Un vino fresco, frutado, ligero que suma la complejidad en nariz que brinda el Torrontés, con sólo 12,5% de alcohol. Tapa a rosca. Listo para beber. Precio sugerido: $400.

Lágrima Canela 2018 de Bodega Bressia. Enólogo: Walter Bressia

Inspirado en los grandes blancos de Chablís, Walter Bressia decidió hacer un blend Chardonnay 70% Semillón 30%  fermentado y criado en barricas de roble francés y americano durante 10 meses. Su práctica en vinificaciones en Francia e Italia en el año 1985 le permitió aprender a trabajar blancos en barrica para crear vinos longevos y de guarda. En aquel entonces no era tan obvio en Argentina que era necesario bajar los índices de oxidación, manejando los PH, algo que los franceses tenían clarísimo.

A esto se suma la buena materia prima de Tupungato, a 1100m a nivel del mar, y la madera de calidad que usa Bressia. El producto final es un blend refinado, que tiene una nariz muy compleja en la que destacan notas a heno, membrillo, banana y mango. El vino hace maloláctica en barricas, generando ancho de boca y excelente untuosidad. Un verdadero dandy. Para beberlo ya o esperarlo 5 años. Edición limitada de 3.500 botellas. Precio sugerido: $ 1500.

Blanchard y Lurton Grand Vin blanco 2019. Enólogo: Francois Lurton

La edición limitada de 4035 botellas de este assemblage  es Sauvignon Blanc 50%, Tokay 45% y Viognier 5%. Vinificado por el reconocido viticultor francés Francois Lurton, claramente el estilo buscado –y logrado- es clásico, elegante y equilibrado. Todos los varietales provienen de viñedos de altura en Vista Flores, de la Finca Chacayes plantada por Lurton hace más de 20 años. La fermentación post prensa del Sauvignon Blanc y el Tokay se hace en barricas de roble francés, 60% nuevas y 40% de primer uso, para permanecer allí con trabajo de batonajes sobre lías finas por un mes. El Viognier en cambio, se elabora como una uva tinta en 3 barriles abiertos y se fermenta con el orujo hasta mitad de fermentación para incrementar la expresión aromática de la variedad y aporta un toque floral fresco y elegante. Luego de la fermentación, el vino queda en contacto con las borras gruesas 1 mes con batonajes día por medio durante 30 días.

En nariz, destacan finas notas herbales y florales sobre un tenue fondo de vainilla, aportado por la madera. Acidez marcada y refrescante, textura y buen volumen de boca. Listo para beber ya o esperarlo 3 años. Precio sugerido: $1.500

 

 

 

 

 

 

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