En los años 60 allá, en San Rafael, don Enzo Bianchi decidió que además de elaborar sus conocidos y rentables vinos de volumen, Chablis y Borgoña, haría una línea de alta gama con uvas Cabernet Sauvignon con algun porcentaje de otras tintas, probablemente Merlot, de sus viñedos propios. En piletas de cemento (entonces no existían las barricas ni las cubas de acero inoxidable) crió su mejor Cabernet Sauvignon que pasaba en botella cuatro años antes de ser vendido. Raúl Bianchi cuenta «mi abuelo buscaba lo que está de moda ahora, un vino con mucha fruta, y durante muchos años fue el vino más caro del país».

La visión del visionario se convirtió con los años en la línea «family estate grown» Particular de Bianchi, compuesta por Malbec, Merlot y Cabernet Sauvignon de viñedos propios de San Rafael. Hoy sacan al mercado por segundo año consecutivo el Cabernet Franc, de viñedos propios en Los Chacayes donde hace unos años la familia comenzó un programa de implantación del varietal que más punch tiene en estos momentos entre los paladares argentos, pero del que sólo hay poco más de 1050 hectáreas cultivadas en Argentina.

Con un menú de cuatro pasos para tintos trabajado en Mendoza por Pablo del Río, los Bianchi invitaron a una velada por zoom a la prensa, para cenar juntos a la distancia y hacer la presentación del nuevo mimado de la línea, que sale con cosecha 2018.

Es una edición limitada de 8958 botellas del que  Silvio Alberto, Chief Winemaker de Bodegas Bianchi comenta: “En este terroir de suelo calcáreo y uvas aromáticas se obtiene un vino de cualidades únicas, con el sello de Valle de Uco. Aquí, la marcada la amplitud térmica diaria  permite obtener una maduración perfecta y la composición del suelo, que entrega notas minerales a sus vinos, hacen de este Cabernet Franc un vino de gran complejidad, estructura y potente expresión en boca”.

Además de contar con excelente materia prima, Silvio Alberto conoce al dedillo la variedad; allá a principios de 2000 le ganó a los franceses del Loire con el Pasionado Cab Franc de Andeluna donde trabajaba por entonces.

Me encantó este vino, no es el epítome de la delicadeza, pero lo es de la expresividad. Un Cab Franc para compartir con amigos o con un amor en una noche de chimenea y filosofía. La nariz es súper perfumada, expresa flores azules y justo luego comino, pimienta rosa, nuez moscada, tomillo y mentol. Super carnoso, equilibra muy bien dulzura y acidez. Taninos arenosos que le otorgan una generosa textura y amplia permanencia en boca. Rico, palatable, masticable. Un 10. Precio: $1500.

 

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