Algunas respuestas las brindó Lulie Halstead CEO y fundadora de Wine Intelligence, durante el seminario Wine Market Trends, organizado por Wines of Argentina. Halstead, que ha investigado los «drivers» de consumo a nivel mundial durante más de 17 años, develó algunos conceptos a tener en cuenta a la hora de comercializar vinos.

“En todos los países y esto es lo que hemos visto a lo largo de 17 años, el vino significa más o menos lo mismo para el consumidor, es una recompensa que uno se da a sí mismo, está vinculado con los amigos, el descanso, la alegría, el premio”, señaló.
Otra tendencia que se observa, al menos en algunos de los principales países compradores, como Reino Unido, Estados Unidos, Corea, China y Holanda, es que crece la población de consumidores de más de 55 años, mientras que decrece la población de consumidores jóvenes.
El gusto por educarse en relación al vino también va en caída, debido principalmente al soporte que ofrecen los celulares en aplicaciones específicas donde el consumidor puede encontrar lo que busca. No obstante, esto no significa que el consumidor haya perdido confianza en el producto. “De hecho cada vez confían más, pero lo hacen en las marcas que ya conocen y les gustan”, dijo Halstead.

La imagen es todo

Otra tendencia que crece es la conciencia sobre el precio. Para gran parte de los consumidores de estos países está claro que el vino es una bebida “cara”. Y como ya se está dispuesto a pagar más por una botella, también se busca que la misma muestra algo sofisticado, algo de lujo, que sea atractivo. “El impacto de lo visual está en franco crecimiento” aseguró Halstead.
Según las encuestas el interés por la etiqueta en consumidores en Estados Unidos creció 7 puntos, mientras que en Reino Unido lo hizo 13 puntos, y 9 en Canadá. “Hay cada vez más presión sobre el aspecto lujoso y atractivo del vino”.

Más salud que sustentabilidad
Si el consumidor se interesa por una característica “sustentable” en el vino será por algo que le hace bien a él, y no tanto al planeta. Así, siguen siendo los orgánicos los que más se han afianzado, o los vinos sin sulfitos, en tanto y en cuanto sean de buena calidad y sabor. Además, subrayó Halstead, en la mente del consumidor está instalado que el vino en sí mismo es un producto sustentable, que no hay nada no natural en su producción. “Es más, el peligro en el que caemos poniendo tanto acento en que si este vino es sustentable o no puede llevar a preguntar, ¿y cómo lo hacían antes? Perjudicando a la categoría en general”.
El tema niveles de alcohol en el vino cada vez importa más en los mercados. Esta moderación en el alcohol es importante sobre todo para los jóvenes (34 a 55 años).

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