La familia Viola firmó hace pocos días la separación del Holding Corporación América con quien se había asociado en 2009 para la gestión de Bodega del Fin del Mundo y Malma. A partir de este nuevo acuerdo la familia seguirá adelante con la gestión con Bodega Malma mientras que corporación América continuará con las operaciones de Fin del Mundo.

Julio Viola, pionero y desarrollador del polo vitivinícola de San Patricio del Chañar, dijo al respecto:
«Hacía tiempo que queríamos volver a ser una empresa familiar, a enfocarnos con más fuerza en los vinos y en el viñedo, a hacer lo que amamos. Estamos entusiasmados con este nuevo desafío con Malma, una bodega con muchísimo potencial en la que gracias a la escala pequeña podemos abocarnos a los vinos de alta gama. Además de trabajar en los vinos tenemos planes para innovar a través de la investigación asociados con diversas instituciones. Nos espera un camino de desafíos, lo que siempre ha sido un motor en mi vida para crecer, tanto junto a mi familia como a estas tierras patagónicas que son mi filosofía de vida”

Viola fue pionero en la región cuando en 1999 plantó los primeros viñedos y generó el sistema de riego con agua del río Neuquén que da vida a la región. Fundó la Bodega Fin del Mundo junto a su familia, a la que siguieron las otras bodegas de la zona que componen hoy el polo de San Patricio del Chañar.
Empresario inquieto y líder en la región fundó la Cámara de bodegas exportadoras de la Patagonia junto a las bodegas de Río Negro, trajo asesores internacionales y trabaja incansablemente por el desarrollo y reconocimiento de la Patagonia como territorio productor de vinos de alta calidad enológica.

La familia Viola completa trabaja en la bodega en diferentes áreas, involucrada desde el viñedo, el desarrollo de los vinos, la exportación y la comunicación. Siempre comprometidos y enfocados en buscar la esencia del terruño y poniendo su impronta en cada vino. Una familia apasionada por encontrar la esencia última del terruño y llevar la Patagonia Argentina al mundo como una región productora de vinos únicos.

La bodega en sí es una obra de arte arquitectónica integrada al paisaje de bardas y mesetas con su estética apaisada. Posee instalaciones de última tecnología y un restaurant en el que se pueden degustar platos elaborados con ingredientes de la región.
El complejo tiene una superficie de 5800 m², conformados por la bodega, las oficinas, Malma Restaurant, la casa de huéspedes y el centro de Visitas.

Los viñedos propios rodean el edificio y entre las variedades implantadas se destacan el Malbec, Pinot Noir, Merlot y Sauvignon Blanc. La mayor parte de los vinos producidos se exportan a Estados Unidos, Reino Unido, Brasil y Alemania. Si bien el foco de la bodega seguirá siendo el internacional, la familia también tiene intención de promover los vinos en el mercado interno.

Los vinos que componen el portfolio son Malma Universo, Malma Reserva de Familia, Malma Finca la Papay y P15 principalmente.

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