Hasta 2016  desaparecían del mapa elaborador unas 20 bodegas al año en Argentina. Según datos del INV los números de bodegas inscriptas y elaboradoras cayeron sistemáticamente entre 2010, llegando a su número más bajo aquel año con solo 864 bodegas operativas de las 1283 inscriptas en el registro del INV.

Las cifras repuntaron en 2018 cono 894 bodegas elaborando. Este año habrá que ver cómo se mueve la aguja de las que ponen maquinaria a la obra; las inscriptas hasta el momento son 875 en Mendoza y 164 en San Juan, y por el momento hay sólo 37 en ambas provincias elaborando, pero el número final se conocerá conforme avance la cosecha, que promete ser muy abundante en cantidad y buena en calidad.

Pese a que los datos de este año alientan en términos de producción, fueron muchos y buenos proyectos los que se perdieron en el camino. Un informe publicado por el periodista Juan Diego Wasilevsky en IProfesional en el portal Vinos&Bodegas de 2017 brinda algunos datos interesantes sobre la tandalada de proyectos que la crisis provocada por el gobierno anterior dejó en el camino:

Empresas que sucumbieron
Entre las bodegas que quedaron en el camino figuran numerosos proyectos que habían irrumpido con fuerza hace algunos años.

Algunos de ellos, incluso, estaban asesorados por grandes enólogos y prometían importantes inversiones en la compra de fincas y en equipamiento.

Sin embargo, el tiempo pasó y muchos de estos emprendimientos terminaron en el olvido.

Entre los casos más resonantes pueden citarse:

-Infiel Wines (Mendoza) 

En 2012, un grupo de empresarios lanzó Infiel Wines. El proyecto parecía contar con bases sólidas: tenían unas 10 hectáreas propias en Luján de Cuyo, plantadas con Malbec. Además, estaban asesorados por dos expertos como Carmelo Patti y Pablo Durigutti.

El plan era realmente ambicioso: acababan de adquirir otras 10 hectáreas en la misma zona y hasta planeaban abrir una posada y un restaurante. ¿El monto comprometido? Más de u$s1 millón. 

Sin embargo, las ventas no alcanzaron la meta esperada y el proyecto naufragó.

-Bodega Dos Andes Wines (Neuquén) 

La bodega fue construida –como muchas en esa provincia- a través de los cuestionados créditos del Instituto Autárquico de Desarrollo Productivo (Iadep). Está emplazada en la zona de AñeloNeuquén y cuenta con una capacidad para elaborar 2,3 millones de litros en tanques de acero y unos 300.000 litros en barricas de roble francés. Suma además, unas 220 hectáreas de vides.

Tras problemas financieros, fue comprada en 2012 por el holding chileno Bethia. La operación habría superado los u$s50 millones. Sin embargo, en la provincia aseguran que las instalaciones hoy lucen completamente desoladas.

“Cuando el dueño anterior no pudo sostener la actividad se la vendió a esta empresa chilena que sorpresivamente la abandonó. Dejó la viña y la bodega inactivas”, afirmó a medios locales José Brillo, ministro de Producción de Neuquén.

-Bodega Valle Perdido (Neuquén) 

La bodega –que hace unos años fue adquirida por empresarios de Buenos Aires- posee unas 250 hectáreas (de ese total, 170 plantadas con viñedos), en San Patricio del Chañar, Neuquén. Además, tiene equipos de última generación con capacidad para elaborar 2,5 millones de litros de vino de alta gama.

Sin embargo, el mismo funcionario aseguró que la viña hoy está parcialmente abandonada.

El rumor es que los propietarios del emprendimiento están negociando su venta pero que no encuentran comprador.

Ave Wines (Mendoza) 

Hace unos años, esta bodega era muy reconocida por expertos sommeliers por sus vinos de altísima gama. 

El proyecto nació hace más de 10 años, como resultado de un grupo de tres socios italianos que apostaron por un terruño en Perdriel, Luján de Cuyo, donde adquirieron más de 30 hectáreas. 

En el momento de apogeo llegaron a producir anualmente 200.000 botellas de vinos premium. Sin embargo, el proyecto no funcionó y hace pocos meses comunicaron a clientes y vinotecas que dejaban de comercializar.

-Viale y Dujovne Bodega y Viñedos (Mendoza) 

Allá por 2012, el joven empresario Nacho Viale desembarcó en el mundo del vino con bodega propia para alumbrar sólo ejemplares de alta gama.

Durante la primera vendimia produjeron cerca de 20.000 botellas. El objetivo era tener presencia tanto en el mercado local como en el de exportación.

Sin embargo, oficialmente no se han comunicado nuevas añadas desde su lanzamiento y el perfil de la bodega en redes sociales no registra actividad desde 2013.

-Cinco Lunas (Mendoza) 

En 2011, el periodista Jorge Rial, presentaba en el mercado su propio emprendimiento vitivinícola.

A diferencia de muchos proyectos improvisados, Cinco Lunas contaba con el asesoramiento de EnoRolland, la consultora que es propiedad del multipremiado enólogo francés Michel Rolland.

En 2012 se informó que la bodega seguía produciendo y que tenía listos los vinos de la cosecha 2011. Sin embargo, desde ese entonces no hubo nuevos lanzamientos.

-Herbert & Helmut Ditsch Creadores de Vinos (Mendoza) 

Helmut Ditsch es el artista plástico argentino vivo más cotizado. Recientemente vendió una de sus pinturas en una cifra récord de 1,5 millones de dólares.

Hace unos años irrumpió en la industria vitivinícola, de la mano de su proyecto bautizado Herbert & Helmut Ditsch Creadores de Vinos.

En 2007, la dupla había lanzado unos muy comentados Malbec, bautizados “Cuyucha Mansa“. En 2011, durante la gestión kirchnerista, el proyecto avanzó con una apuesta totalmente diferente: El Justicialista, una etiqueta “nacional y popular“, que llevaba los rostros de Perón y Evita y que generó un gran revuelo mediático durante su lanzamiento, que contó con la presencia de funcionarios K. 

Sin embargo, tras ese lanzamiento, el proyecto no arrojó más novedades.

Proyectos que nunca se concretaron

Can Pedra (Tupungato Winelands)

A diferencia de los que quedaron a medio camino, otros no se inciaron: uno fue el anunciado con bombos y platillos en 2017 por el grupo BD Promotores

BD Promotores, una empresa con sede en Colombia para Latinoamérica y de capitales españoles, había anunciado que apostaría  fuerte por Mendoza con una inversión millonaria y se lanzó a reinventar el proyecto Tupungato Winelands con sus 840 hectáreas en Valle de Uco para convertirlo en “el primer Wine Country club del mundo”. La bodega se iba a llamar Can Pedra,  bajo el control y la dirección del reconocido enólogo Matías Michelini. En total, el grupo BD Promotores había previsto invertir U$S40 millones en las distintas etapas y desarrollos contemplados en el Master Plan de Tupungato Winelands. Finalmente el proyecto no se concretó, y los catalanes levantaron vuelo de Mendoza sin explicar el porqué.

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