El Observatorio Vitivinícola Argentino realizó una evaluación de la categoría Bebidas y su comportamiento durante los primeros nueve meses de 2018, respecto al mismo periodo de 2017. En ese lapso – dice el informe- se produjo un incremento total de la categoría de 3,3%; el consumo de vino cayó 5,6%, el de gaseosas cayó un 4,4% y el consumo de cerveza creció en el orden del 5%. Este resultado convalida la tendencia que se viene observando en los últimos años, es decir, más cerveza y menor consumo del resto de bebidas.

El consumo privado en los principales centros del país muestra un estancamiento en los primeros 9 meses de 2018 según datos del INDEC.

Comparando enero-septiembre de 2018 contra el mismo periodo de 2017 se advierte que las ventas a nivel general en supermercados cayó levemente (-0,23%), en tanto la de autoservicios y mayoristas se incrementó un 0,39%, situación que muestra un estancamiento en las ventas expresadas en términos reales.

El rubro Bebidas muestra un comportamiento muy diferenciado entre estos dos grandes canales de ventas. Mientras que “supermercados” presenta un crecimiento en el orden del 5,6%, “autoservicios y minoristas” registró una caída de algo más del 8%.

Tomando en consideración los valores comercializados en cada uno de estos canales, donde supermercados representa el 85% y autoservicios/mayoristas un 15%, en el agregado el consumo total muestra una leve caída en el orden del 0,14% en los primeros nueve meses del año.

En el rubro “bebidas” la distribución de las ventas entre estos dos canales es muy similar al nivel general. Supermercados representa el 84% de las ventas, contra un 16% de autoservicios. A nivel agregado, ambos canales comercializaron un 3,3% más de bebida durante estos primeros nueve meses respecto al mismo periodo del año anterior.

Dentro del rubro “bebidas”, los principales productos comercializados se pueden agrupar en tres grandes categorías: a) Gaseosas, aguas y aguas saborizadas; b) vino y c) cerveza.

Siempre comparando enero-septiembre de 2018 contra enero-septiembre de 2017 y tomando también datos del INDEC para estos productos expresados en cantidades físicas (litros), se observan comportamientos también a la baja en los dos primeros grupos, es decir “gaseosas/aguas” y “vino”.

Lamentablemente se ha dejado de publicar el dato correspondiente a consumo de cerveza, no obstante a partir de la tendencia registrada en los últimos años se pueden inferir algunos resultados.

El gráfico muestra que desde el año 2013, el rubro gaseosas viene disminuyendo y es, de las tres categorías, la que mayor tasa negativa ha tenido (-16,1% de variación 2017/2013) . El vino también ha disminuido aunque a una menor tasa que gaseosas (-15% de variación 2017/2013). La cerveza, en cambio, que tuvo un pico en 2013 en el orden de los 22 millones de hectólitros, cayó en 2014, se mantuvo en el orden los 19 millones de hectólitros hasta 2016 y retomó una tendencia creciente en 2017 incrementando sus ventas un 10% durante ese año.

El dato 2017 indica que la participación en el total de litros consumidos es de 55% para gaseosas, 31,5% cerveza y 13,5% vinos.

Sobre esta base, y tomando en consideración lo dicho anteriormente respecto a la variación positiva de 3,3% de la categoría bebidas en los primeros nueve meses de 2018, se puede concluir que el consumo de cerveza creció durante 2018 en el orden del 5%. Este resultado convalida la tendencia que se viene observando en los últimos años, es decir más cerveza y menor consumo del resto de bebidas.

Precios

En materia de precios, se observan comportamientos diferenciados entre estas tres categorías. Siempre comparando los nueve primeros meses de 2018 con los nueve primeros meses de 2017, quien menos incrementó precios fue el vino (19%) contra 31% de la Cerveza y 34% de bebidas sin alcohol. No obstante, hay que tener en cuenta que durante 2016 y 2017 el vino fue quien mayor ritmo de crecimiento en materia de precios expresó.

Evaluando el período enero 2016 a setiembre 2018, el precio del vino creció 137% en tanto que cervezas y gaseosas aumentaron en el orden del 100%. En buena parte, este mayor aumento del precio del vino respondió a dos ciclos productivos caracterizados por escasez que elevaron sustancialmente el precio del vino en el mercado de traslados, lo que finalmente se transfiere a precios finales.

Fuente: Observatorio Vitivinícola Argentino

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