Luis Gutiérrez Santo Domingo es un tipo de temple vivaz, un español de buena labia, que se expresa de forma divertida acerca de lo que más conoce: su oficio de catador y periodista. Formado en la ingenería agronómica, se convirtió en puntuador de Robert Parker para la revista The Wine Advocate en España, para luego calificar también para sus reportes (desde 2013) los vinos de Argentina y Chile y de una pequeñísima región de Francia, la querida productora de los “vinos amarillos”, Jura.
Estuvo en Mendoza como invitado especial al panel de Premium Tasting. En esta entrevista que realizamos en el restaurante de Bodega Trapiche, durante un relajado almuerzo con los vinos mejor puntuados de Grupo Peñaflor, Gutiérrez afirmó tener “mani pulite”, las manos limpias a la hora de calificar un vino. Afirma ser “completamente independiente” y asegura que no son de su simpatía los vinos de nicho que por seguir una moda, se convierten en algo “imbebible” y alejan al consumidor.

– ¿Como escogés los vinos y las zonas que vas a calificar?
Lo hago yo todo, no tengo ningún equipo ni ayuda, yo reservo los pasajes de avión, los hoteles, decido los sitios a los que voy a ir, los que me interesan, los que me faltan… voy poco a poco eligiendo y conociendo lugares y bodegas.

¿Pero se contactan y te piden que vayas a una bodega por ejemplo?
– Me atacan por todos lados!!!, mails, twitter, instagram, pero al fin tengo tiempo limitado y lo uso para intentar cubrir lo que me parece más interesante. Si un año veo algo que me podría interesar lo apunto para el año siguiente y lo visito.
– ¿Se priorizan en la calificación empresas con las cuales la publicación en la que trabajás tiene un compromiso comercial?

The Wine Advocate en papel sale cada dos meses y prácticamente es un producto residual; el 90% de nuestros suscriptores son on line y tenemos cerca de 100 mil. Nosotros no tenemos ninguna relación comercial ni sponsors, la publicación me da independencia total para opinar sin ningún tipo de relación comercial con nadie.

¿Y cómo sobrevive una publicación sin avisos?
Gracias a los suscriptores, la suscripción anual cuesta 100 dólares, para tener acceso a nuestra base de datos e información sobre vinos y añadas. También hacemos algunos eventos. Creo que la independencia total es uno de los factores importantes del éxito de Robert Parker. En mi contrato de trabajo está escrito que no puedo aceptar ni una botella de vino de regalo. Independencia total.


¿No se hace cuesta arriba mantener la independencia? Ese es el sueño de todos los medios pero casi nadie… por no decirte nadie, lo logra…
Cuesta mucho, ahora mismo en el periodismo cuesta mucho, la gente quiere todo gratis y no se puede generar contenido de calidad gratis!! (se molesta) La gente no va a la zapatería y se lleva los zapatos gratis, no sé porqué se quieren llevar nuestro trabajo gratis. Cuesta mucho pero si tenés tantos suscriptores como nosotros, se va pudiendo.

En cuanto a lo afectivo, veo por tus fotos en redes sociales que sos amigo de algunos enólogos argentinos ¿este cariño o afinidad te influye a la hora de puntuar los vinos?
En 2013 cuando vine por primera vez a Argentina no conocía a nadie. Pero cuando me gusta un vino, quiero conocer a la persona que lo hace y quiero entender porque y cómo. Y me entiendo mejor con quien hace un vino que me gusta, y con los que hacen estos vinos termino teniendo una conexión. A mí me pagan por dar mi opinión verdadera. No estoy para decirle a todo mundo que lo está haciendo bien. Pero respondiendo a tu pregunta, la amistad no me influye.

– Hablando de vinos y modas, de un tiempo a esta parte se pusieron de moda los vinos “brutales” en España, vinos extremos que son más de consumo de nicho que general, ¿qué opinás de estos vinos brutales o extremos?
Yo creo que el vino es un instrumento de placer; no a todo mundo debe gustarle lo mismo. Sin embargo hay vinos en los que el proceso es más importante que el lugar, y esos vinos en lo personal me interesan menos. Por ejemplo, los vinos “naranja” se parecen todos demasiado sin importar de donde sean y se pierde en ellos la identidad de la uva. Además, uno puede considerar que hay defectos, acidez volátil, aromas a caballo, que a algunas personas les gustan, cuando son contaminaciones microbiológicas. En resumen, no admito a gente esté más interesada en el proceso que en el resultado y que justifiquen lo que para mí es un vino imbebible, diciendo, esto es natural. De forma romántica lo más natural y menos manipulado es muy bonito, pero si el vino me resulta imbebible, !no puede venir un tipo a decirme que es válido porque es natural!. Hay gente sadomasoquista en el mundo !pero no todos lo somos!

– Los 100 puntos Parker, tan esperados para Argentina, llegaron este año de tu mano y de mano del enólogo Alejandro Vigil. ¿Por qué estos vinos, por qué ahora?
Cada añada es diferente, hay que enteder las condiciones, hay años más difíciles.. tus decisiones no son perfectas, el conocimiento que tienes de tu viñedo se incrementa cada año. Son muchas variables que cuando se juntan, sale una cosa, que a mí me acelera el corazón. Pues, estos vinos me lo aceleraron (ríe).

¿Esa es tu balanza para decir que un vino es perfecto?
Sí, que me quiero comprar la producción completa independientemente de lo que cuesta y de las pocas botellas que haya; es una sensación global, y pese a que son puntos no es matemáticas.

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