Si de jugar en primeras ligas se trata, el ingeniero Walter Bressia bien podría ser el DT de una selección de notables que está definiendo el rumbo de los vinos icónicos de Argentina.
Esta semana, coincidentemente con las X (así, en números romanos) cosechas de Lágrima Canela, presentó para periodistas especializados y vinotecas, Del Alma, un corte 85% Merlot y 15% Cabernet Franc, el primero según adelantó de la “línea heráldica” vinos con el escudo familiar que define lo mejor que puede elaborar él junto a sus hijos Walter, Alvaro, Antonella y Marita.

¿Por qué digo que este Del Alma marca un cambio de estilo? Porque en general los alta gama de Bodega Bressia – Ultima Hoja, Profundo, Conjuro- muestran un perfil- diría yo- cercano al Viejo Mundo. En este caso, el vino pasó en barricas nuevas de roble americano francés 4 años; luego pasó 24 meses de estiba en botella. La madera está muy bien integrada y el resultado es un blend bien argentino, maduro, goloso, de taninos masticables. En nariz, un bouquet muy agradable, fresco, floral y elegante, que encantará a los paladares internacionales. Sale al mercado a un precio sugerido de $2.800.

La cena de gala estuvo acomopañada por el espumante Bressia Royale, el blanco Lágrima Canela (Semillón Chardonnay) y cerró con una agradable sorpresa ya que, a los postres, se sirvió la nueva grapa Alma de Uva en un muy elegante packaging que hace justo honor a un destilado único y sumamente expresivo.

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