Para hablar sobre el impuesto del vino y el impacto que esto produciría en el sector de los pequeños productores hablamos con Emilio Giaquinta, productor del Valle de Uco.

– ¿Cómo les golpeará la imposición de este nuevo gravamen?

-El primer golpe es que lo tratan desde el punto de vista de que es un producto no saludable. Esto es lo que más sentimos, que lo económico. El tenerlo considerado como producto no saludable por alguien o algunas personas del Gobierno Nacional nos afecta mucho. Más después de todos los estudios internacionales que dicen todo lo contrario. Si partimos de un producto que se lo considera como tal no tenemos defensa alguna, pero tenemos todos los elementos como para demostrar que el vino es un alimento y bebida saludable en la medida en que se toma en su medida.

-Por lo que se ve en Buenos Aires no están entendiendo cuánta gente vive del vino en provincias como Mendoza y cuánto valor agregado genera.

-Justamente, usted ha puesto énfasis justamente en el valor agregado. Hay mucha gente que está entorno al vino y que realmente se verá perjudicada. Hay que entender que estamos hablando de un producto vivo y natural. Como los seres humanos: nace, crece, tiene un tiempo y luego también decae. Tenemos que considerarlo como tal, tiene un período de gestación muy largo donde se sufre mucho por las heladas, el granizo y si uno tiene la suerte de llegar a cosechar se termina en la bodega y ahí la tarea sigue. No es un producto formulado donde se agrega esto más esto y sale. No, es todo un desafío que tenemos todos los años tanto para que el que lo está produciendo como para que lo está comerciando.

-Antonio Ginart: ¿En qué cambia en su rol de productor, este impuesto?

-Más allá del impuesto en sí, que no aceptamos, ni siquiera llegar a un porcentaje menor que el que hasta ahora se ha dicho. No aceptamos ningún impuesto para esto. Pero nos afecta fundamentalmente por cómo lo categorizan al producto. Porque esto realmente va a perjudicar al consumidor que lee esto. Esto hace que los litros per cápita, donde hace unos 70 o 60 años atrás estábamos en los 70 litros per cápita y ahora no llegamos a los 30 y va a seguir cayendo. Que caiga el consumo significan hectáreas sin colocar y queda gente sin trabajo. No nos afecta solamente a nosotros.

-Gabriela Malizzia: ¿Qué posición tienen sus colegas con producciones de 5 o 10 hectáreas?

-Que esto los afectará mucho porque parte de este impuesto irá al productor, no le quepa duda. Porque el consumidor tiene que resistir también los aumentos lógicos que se dan por la inflación, aumento de costos.

-O sea que usted dice que no es un impuesto al consumo, sino que le va a afectar al productor de uva.

-Por supuesto. Han tenido mayor valor de la uva. Quiero saber si realmente han tenido una rentabilidad acorde a lo que realmente necesita el sector. Recuerde que es el segundo año de la peor cosecha de los últimos 50. Los costos fijos siguen siendo los mismos. A la energía la tengo que pagar igual, tenga buena o mala o regular producción. Los gravámenes de ATM también, todo se paga igual. Son una sumatoria de cosas que conspiran contra el crecimiento de la provincia.

-¿Cuánto trabajo da usted?

-En épocas que no son pico tenemos de 15 a 18 personas fijas, más el trabajo familiar. Como usted sabe es una empresa de origen familiar, están los hijos, los sobrinos y a veces también nos acompañan las esposas a trabajar. Además de tener a esas personas que se terminan transformando también en familia, porque dependen de la actividad, en nuestro caso tenemos contratistas ellos no trabajan solos, está su familia trabajando con ellos.

-El Gobierno puntualiza que parte del impuesto será devuelto en baja a aportes patronales, ¿qué opinan ustedes de este supuesto beneficio?

-Bueno, creo que tendríamos que ver la ley en su conjunto para ver si esto es así. No nos corresponde pagar un impuesto interno teniendo en cuenta que parten para aplicarlo de que es una bebida no saludable.

-¿Cuál es la carga impositiva que ya pagan?

-Usted sabe que la vitivinicultura es la actividad más controlada, es la actividad que tributa. Cuando se cosecha nosotros tenemos el convenio de actividad corresponsal y se pagan los quintales que se cosechan. No existe cosecha en negro, porque terminamos tributando. A no ser que coseches con máquinas, pero eso también es un valor alto para el productor y tienen que estar los viñedos acondicionados para la máquina.

-Cuando el ministro Dujovne dice que no es justo que la cerveza pague este impuesto y el vino no ¿cómo lo toman?

-Voy a hablar del vino y lo voy a defender. Creo que son dos cosas totalmente distintas. No se pueden comparar. Respeto a la gente de la cerveza, pero no es el mismo producto, no es el mismo trabajo que derrama toda la actividad.

-Usted vende sobre todo vino en damajuana y fraccionado que lo saca de Mendoza. ¿A cuánto está el litro hoy?

-El consumidor final depende del vino, tenemos una gran gama de productos. Los precios van de 150 pesos a 250, pero depende del tipo de vino que pide el consumidor. Es un rango bastante amplio.

“Nosotros somos productores, elaboradores y fraccionamos nuestro vino. Pero luego viene la cadena comercial, si aplico el 10% no termina siendo el 10% el que va a pagar el consumidor porque se va sumando. Esa cuenta no la he sacado. Esto repercute en toda la cadena y en todos los insumos, tiene mucho valor agregado no solamente vive de esto la actividad propiamente vitivinícola. Mientras más vendemos más impuestos vamos a pagar, mientras más recarguemos el producto menos vamos a vender y terminará siendo negativo. Nos va a sobrar uva y cuando eso pase esto recae en el productor y también en la recaudación tanto del Gobierno Nacional como el provincial.

“Cuando escuché el discurso del señor Presidente luego de las elecciones realmente me infundo ganas de trabajar y mucho. Pero después cuando escuché esto… es contradictorio y nos golpeó muy fuerte. Pero tenemos confianza. En la vitivinicultura tenemos mucho por lo cual trabajar, y vamos a defender a todos los conceptos que tenemos desde la vitivinicultura. Mendoza, no Mendoza solamente, hizo un trabajo muy importante sobre vino y salud con la Universidad Nacional de Cuyo, con el INTA, la Universidad de Buenos Aires y la Universidad de Glasgow, Escocia. Hicimos todo un estudio con dineros de Mendoza, de la producción vitivinícola y del Gobierno provincial. Hicimos estudio de toda la vitivinicultura argentina que arrojó excelentes resultados de lo saludable que es el vino. Entonces tenemos elementos como para trabajar ante el Gobierno Nacional y tengo fe de que nos van a escuchar y entender”.

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