El winemaker italiano Alberto Antonini, asesor de varias bodegas en el mundo y también dueño de Altos Las Hormigas en Mendoza, estuvo en la inauguración de Zuccardi en Valle de Uco. En charla con El Triunfo de Baco, señaló que Argentina tiene todas las posibilidades para jugar en la «champions league» del vino mundial, pero que le falta un sólo ingrediente fundamental «la convicción».
Antonini asegura que el hecho de que Argentina esté yendo hacia vinos de precios más altos, puede jugarle a favor y no en contra, como vienen señalando muchos actores de la industria. «Cuando yo llegué a Argentina el jornal de un obrero de viña por día era el equivalente a una hora de un jornalero italiano, hoy los valores son más o menos los mismos», indicó. Y agregó, «esto no es malo, que se aumenten los precios del vino y que tengamos vinos más caros, al nivel de Montalcino o de Borgoña, puede llevarnos a jugar en la champions league y Argentina merece estar ahí», aseveró.
«Lo que falta mucho en el Nuevo Mundo es la confianza. La limitante más grande. Acá nos sobran los ingredientes para jugar en la champions, no queremos extranjeros que vengan a pagar mano de obra barata y hacer vinos íconos, para venderlos como segundos, detrás de los importantes de su país. Lo interesante de un costo más alto es que el inversor no venga porque Argentina es un lugar interesante por el bajo costo de la mano de obra, sino porque es un lugar interesante por la calidad que se puede lograr», enfatizó Antonini.
Hay varios estudios que indican que en la mente del consumidor la idea es que el vino más caro es mejor. «Tú no puedes pensar que la gente te crea si dices que tu vino está a la altura del mejor del mundo y le ponés un tercio de precio», dijo Antonini y puso una equivalencia con los vehículos de lujo.
Ahora bien, la pregunta es inevitable. Cómo hacen los países del primer mundo para tener vinos más caros, y sostener una vitivinicultura social? «Francia, Italia y España viven en su mayoría de vinos muy baratos, las dos cosas pueden convivir, no se puede hacer vino premium totalmente en ningún país. Sí hay que cuidar las perlas que tenemos. Es fundamental armar denominaciones, darles una identidad fuerte».
Antonini subrayó que ya está comenzando este proceso, pero dijo que no es suficiente. «Es necesario delimitar las variedades que se pueden utilizar en un lugar, tiene que haber un mínimo de reglas en la época de salida, los tipos de crianza, los rendimientos. Porqué hoy un viñedo de Montalcino vale 1 millón de euros la hectárea, porque son 2000 hectáreas y no hay más. Un paraje Altamira definido hoy, el día de mañana será un Montalcino», enfatizó.
Por último dijo que la cosecha 2016 no será tan mala como se esperaba. «Yo soy italiano y estoy acostumbrado a cosechar con 13 grados y a obtener vinos con menos alcohol. Es cierto que hubo pérdidas en cantidad, pero los últimos 10 días sin lluvias nos dieron un respiro, y si se curó lo suficiente no tiene porqué haber botritis ni otros problemas de enfermedad con las uvas. Por lo que vi se logró un buen color y buena acidez, pero veremos qué pasa en los próximos días».

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