No tengo miedo a equivocarme si digo que Michel Rolland (68) es el asesor enológico más criticado, amado, venerado y documentado del mundo. Su nombre suena en Argentina desde 1986, cuando hizo sus primeros contactos en Salta para asesorar a la familia Etchart; desde entonces y hasta ahora, pasos como la megainversión de millonarios en Clos de los 7, la asesoría de decenas de bodegas de renombre no sólo en Argentina, sino en EEUU, España y Sudáfrica, además de la creación de su propia bodega en Mendoza, hicieron del nombre de este bordelés firma y marca registradas.
Durante la presentación de los vinos de Gabriela Celeste, su amiga y con quien creó el laboratorio de asesoramiento enológico EnoRolland en Argentina, Rolland charló se prestó a una charla abierta y distendida sobre distintos asuntos, todos en torno al vino.
En la última década Rolland se mostró abiertamente crítico hacia el modelo Kirchnerista, acusándolo directamente de destruir gran parte de lo que la industria se había esmerado en construir. Hoy a casi 90 días de la asunción de un nuevo gobierno cuyas primeras medidas fueron quitar las trabas a las exportaciones y devaluar el dólar, le preguntamos a Rolland cómo visualiza el futuro de la vitivinicultura con este nuevo escenario local.
“Nunca hice un emprendimiento mirando el apoyo del gobierno, hace mucho que entendí que la política ayuda solamente a la gente que hace política”, dispara para empezar. Sí asegura que el gobierno anterior “no tomó medidas buenas para la vitivinicultura y la que me pareció una locura total, fue poner tasas para la exportación cuando en todo el mundo te pagan por exportar, esto fue le summum de las malas decisiones”.
Ahora volviendo a Macri señala: “Para nosotros como inversores extranjeros el cambio de gobierno no significa mucho, sobre todo porque el mercado vitivinícola no cambia de un día para el otro. Hubo devaluación sí, pero si continuamos con la inflación, estamos en el mismo estado. El objetivo político más importante en este gobierno es bajar la inflación, no sé si es posible, no sé cómo hace, pero si el gobierno pudiera bajar la inflación y pudiera mantener la diferencia entre el dólar y el peso con una diferencia razonable, esto nos ayudará a exportar y a los inversores a retornar a la Argentina”.
A esto suma que al gobierno anterior los inversores extranjeros “le tenían miedo. Ser amigo de Chávez no les daba seguridad a ningún inversionista exterior. Si bien no comparto todo con Hollande, o con Merkel, o con Obama, es mejor ser amigo de ellos que de Chavez, al menos a los ojos de los que quieren invertir en el país, que dicho sea de paso, tiene un potencial enorme”.
– En lo personal ¿Rolland tiene entre manos algún proyecto de inversión?
Nada en particular y muchas propuestas. Siempre estoy con gente que maneja el dinero en el mundo. Ellos me preguntan qué pasa en Argentina. Puede que en este momento con el nuevo gobierno, si viene una época más estable podemos aconsejarles invertir. Hay muchísima gente en el negocio buscando dónde colocar su dinero.
– El valor de la tierra decayó en el último tiempo por la falta de inversión ¿esto hace al momento más atractivo para que vengan inversionistas?
El valor de la tierra está bien, pero no será un factor decisivo para un inversor que quiere plantar viñedos. El inversor quiere un proyecto que se valorice con el tiempo, quiere la certeza de que habrá un plus valor en unos años hacia adelante, esta es la base de la inversión. La gente que está conmigo en Clos de los Siete no quiere hacerse rica con ese vino, pero saben que ese emprendimiento es grande y con el tiempo mejorará cada vez más su valor.
¿Están en venta las bodegas del Clos?, en algún momento se dijo que los inversores de Flechas de los Andes estaban a punto de retirarse del negocio.
– (ríe) No lo sé, puede ser… puede que estén en venta. Lo que sí sè es que si alguien viene a comprarme mi bodega por un precio loco, puedo vender.
– De hecho usted vendió la bodega familiar, Le Bon Pasteur (Pommerol) por un buen precio a inversionistas chinos, ¿siguen ellos comprendo bodegas en Francia?
La inversión china se había parado un poco y ahora está volviendo, compraron hace poco una propiedad, no de alta gama en Burdeos, pero sí bien grande, así que podemos decir que están volviendo
– Hoy que está de moda el estilo mineral, fresco, despojado en los vinos, con menos alcohol, éste no es indudablemente el estilo Rolland, ¿cómo ve usted esta nueva tendencia?
Yo no tengo un estilo pero sé que mi gusto genera un estilo, es como elegir a Chanel, DIor, Gaultier, en el vino es parecido, hay distintos estilos de distintos diseñadores. En lo personal pienso que hay un vino que se vende y un vino que no se vende; si se venden los vinos corpulentos, fuertes, con alcoholes altos, éstos para mí son buenos vinos. Si se vende un vino de 10 grados, mineral y cítrico, es un buen vino. Yo sé que vino me gusta pero puedo hacer cualquier vino. En lo personal no lucho en contra de nada.
– ¿Pero no estarían estos vinos tan modernos en la Rolland Collection?
¡Sí estarían, porqué no? El vino es un negocio. A mi puede haber vinos que no me gusten, pero si el mercado los pide voy a hacerlos.
– ¿Tuvo oportunidad de degustar lo nuevo que están haciendo los enólogos jóvenes en Argentina?
Muy pocas cosas. Para decir si me gusta lo que están haciendo tendría que hacer una cata seria, de muchos vinos, pero hoy no tengo ganas de degustar tantos vinos, hacer como hacíamos, ¡esas catas de 300 vinos ya no! El enólogo está viejito! (ríe)
– Climatológicamente es un año complicado para la cantidad y la sanidad de la uva, ¿cómo ve usted la cosecha 2016?
En primer lugar el Malbec está mucho más bajo en producción por cuaje y no por enfermedades. En Valle de Uco al menos en el Clos, no tenemos enfermedades; es cierto que somos de Burdeos y este año pusimos un montón de plata para curar. Hicimos 10 curaciones contra 4 que hacemos cada año. Lo que no sabemos aún es cómo terminará este año con los atrasos. La madurez llegará a la mitad de abril, estamos rezando por sol y buen tiempo hasta fines de abril; no se puede decir que la cosecha va a ser mala excepto para aquellos que tuvieron oído o peronospora, todavía no sabemos cómo van a quedar los vinos, si llegamos bien a la madurez vamos a hacer buen vinos, pero si llega una helada a principios de abril estamos muertos.
– ¿Qué vinos nuevos hay en la Rolland Collection?
Mis último vinos tuvieron los nombre mis nietos (Camille, Rafael), cuando venga un quinto nieto haré un nuevo vino. ¿Cómo me lo imagino? Creo que iría hacia algo más complejo (hace un gesto con las manos y la cara como de amasar algo, un vino gordo, goloso y cambia la voz) con un poco de Pinot Noir, un poco de Syrah, Malbec, Cabernet Franc, podemos hacer una mixtura con una complejidad enorme. La idea la tenemos, no hay problema, falta que nazca el niño. Mi hija Marie estaría dispuesta a hacerme abuelo de nuevo.

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