Una nota publicada esta semana por Oscar Martínez de IECO, Clarín, en base a la encuesta “Radiografía del consumidor argentino de vinos de alta gama” realizada a fines de año pasado por Consultora Stg. de Dolores Lavaque, deja al descubierto que la mayoría de los compradores de vinos caros, desconocen completamente el concepto de “terroir” a pesar del esfuerzo comunicacional que hacen las bodegas. De hecho el 74% de los encuestados que gasta por mes, para beber o para obsequiar, unos $911 en vinos, no tiene idea de lo que es un blend.

“El consumidor argentino de vinos de alta gama elige el tinto y preferentemente que sea malbec. El grueso lo bebe acompañado y, sobre todo, en las cenas de fin de semana en su hogar. Elige básicamente por el conocimiento que tiene de la marca y no les presta demasiada atención a los premios que pueda tener el producto. Y la mayoría compra las botellas para consumir en los hipermercados conocidos, aunque si es para regalar, prefiere las vinotecas”, señala la nota de Clarín.

“El mayor porcentaje de los compradores son hombres y el gasto promedio mensual en vinos es de $911. A la hora de elegir botellas por origen geográfico, el podio está encabezado por Mendoza, seguida por San Juan y Salta. No siempre se trata de un público con conocimientos enológicos. Por caso, el 93% de los encuestados no practicaba enoturismo, el 74% no sabe qué es un blend y el 51% desconoce el concepto de vino varietal” continúa el artículo.

Estos datos, entre muchos otros, forman parte de la encuesta . “Generalmente filtramos a los consultados por precio. Son ‘heavy consumers’ que toman, al menos, una vez al mes un vino de $150 o gastan aproximadamente $1.000 en aproximadamente 4 botellas de vino”, explicó Dolores Lavaque de Velasco, titular de la consultora especializada en la industria vitivinícola.

De los datos procesados surgen datos curiosos. Por ejemplo, al dividirlos por edad, aparece que los que más dinero están dispuestos a gastar son los consumidores de entre 35 a 49 años. “Es el grupo etario más jugado en innovación. Es el que dice que no hay más vinos clásicos o imprescindibles. Son los que siguen a enólogos o a bodegas poco conocidas. Tienen menos pruritos para gastar más en un producto novedoso”, dice Lavaque.

Otra particularidad es que crece el uso de Internet para la elección de los vinos. Si bien todavía es incipiente el uso de la Red para la compra, no sucede lo mismo con la búsqueda de información. En este marco, lo principal parece ser el posteo de terceros, sobre todo si son conocidos en redes sociales (Facebook, Twitter o Instagram).

De las 1.000 personas encuestadas, el 49% son mujeres y el resto, hombres. Fueron seleccionados un 25% de nivel socioeconómico ABC1 y un 75% C2/C3 con una edad promedio de 42,9 años. Compraron, en promedio, 6,8 botellas de alta gama en los últimos tres meses y el gasto mensual fue de $911. Apenas el 11% reconoce tomar vino todos los días y el 24% sostiene beber una vez al mes: El 21%, el mayor porcentaje, bebe “2 a 3 veces por semana”.

De cada 10 botellas compradas, 3,94 son de tinto y 1,28 de blancos. El resto se divide en rosados, dulces y demás variantes. Respecto de las cepas, el 77% dice elegir el malbec y el 48% opta por el cabernet sauvignon. Si se trata de blancos, el 43% vota por el chardonnay y el 42% prefiere el torrontés.

Respecto del momento de consumo de vinos de alta gama, de manera mayoritaria se consume en la cena (79%), acompañado (85%), los fines de semana (95%) y en el hogar (33%) o en la casa de amigos o familiares (25%).

A la hora de comprar, el 72% de los encuestados lo hace en supermercados de cadenas reconocidas, el 48% en vinotecas y el 19% en supermercados de barrio (“chinos”).

Puestos frente a la góndola y llegado el momento de elegir, el 64% de las personas compra por conocimiento de la marca, el 57% por el precio y el 49% por la bodega. Si se trata de elegir en un restaurante, el 56% lo hace por precio, el 52% por la marca y el 39% por la bodega.

Otro dato importante para decidir la compra es, o debería ser, el lugar de origen. En este sentido, el mejor puntaje lo obtienen los vinos mendocinos, seguidos por los de San Juan y Salta. Un dato interesante, ya que habla de la diversidad y amplitud de la oferta, es la aparición de “nuevos” territorios vitivinícolas, como La Pampa y Tucumán, que tienen muy pocas bodegas en funcionamiento.

Finalmente, de mayor a menor, al nombrar las regiones de Mendoza donde se producen los mejores vinos de alta gama, se nombró al Valle de Uco (32%), Luján de Cuyo (31%), San Rafael (29%) y un honesto “No Sé” (25%), cierra las opciones más nombradas. “A pesar del trabajo de las bodegas, parece que todavía no se prioriza el concepto de terroir en el momento de compra o de elección de un vino de alta gama” sostiene Lavaque.

El artículo publicado por Clarin indica que “Más allá de preferencias y de modas, al cruzar los datos parece asomar una conclusión: parecería necesario cambiar el enfoque de la comunicación de la industria. Los criterios más sofisticados pierden terreno frente a nombres conocidos, recomendaciones de amigos o buenos precios”.

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