La forma de la copa ejercerá una influencia determinante en el sabor que presente el vino en boca.

Si sabés elegir un vino, servilo en una copa que resalte sus virtudes Si bien ninguna copa convertirá un vino común en un Grand Cru, si de seguro una buena copa resaltará las características de un gran vino.
La copa ideal debe ser de cristal liso y transparente, con el borde fino y ligero (no redondeado), un tallo alto para poder sostenerla y un cuerpo largo con una boca más pequeña que permite concentrar los aromas y luego liberarlos paulatinamente, permitiendo que se aprecien mejor. La mejor copa es la que tiene forma de huevo porque concentra los aromas y evita las salpicaduras cuando se hace girar el vino o cuando se inclina para ver el color. Este es el tipo de copa llamada técnica que se utiliza mucho en las degustaciones y en algunos concursos, ya que permite además por su tamaño tener varias copas en la mesa, no son tan pesadas., son más estables y por tanto corren menos riesgo de romperse.
Ahora bien si la ocasión es que queremos apreciar largamente un vino y vestir la mesa, o bien si tenemos una cena elegante o servimos vino en un restaurante, para los tintos se usa la copa Burdeos o la Borgoña, ambos copones grandes con boca ancha y largo pie, que permite tomarla por la base del tallo para no calentar el líquido. Para los blancos se usa una copa más pequeña que la recomendada para los tintos pero con el mismo formato; para el champagne y los vinos espumantes, la copa flauta (alta y estrecha) porque permite que las burbujas suban hasta el borde
Para el cognac que es un destilado de vino se usa una gran copa, de amplia cavidad, boca un poco más estrecha y pie muy corto, diseñada para acomodarla en la mano y mantener templado su contenido. Se llena hasta un tercio de su capacidad. .
En tanto para la grapa o los destilados también para algunos licores siempre pequeñas, de pie muy corto, rectas en general, ya que no se precisa apreciar tanto los aromas, pero también las hay de grapa con pie largo, aunque siempre pequeñas y de escasa capacidad, se sirven hasta el borde,
Donde más variedad de copas hay para resaltar las características de cada variedad es en los tintos.
En una clase magistral de sommellerie el señor Georg Riedel, fabricante y dueño de la casa fabricante de copas y decanters de cristal para vinos más prestigiosas del mundo ubicada en Austria, reveló el secreto. Este no está en el cristal ni en el marketing ni en el prestigio. Está, como en los autos, la vestimenta y otros productos de lujo, en el diseño.

“El contenido determina la forma – nos dijo Riedel-. Un descubrimiento casi alquímico (los alquimistas dirían que el alma determina la forma) a la que los Riedel llegaron después de cientos de años de trabajar con el cristal.

Gran parte del secreto radica en la forma y el diámetro de la boca de las copas.
La apertura de la boca tanto distribuye de una forma particular el líquido sobre la lengua, a la vez que permite que los aromas florales y frutales más tenues encuentren una expresión adecuada apareciendo antes que los minerales y los de la madera.

La liberación de las moléculas odoríferas del vino siempre toma un orden por peso: primero aparecen las más livianas, aromas florales y frutales que provienen del varietal y de la fermentación, luego los aromas minerales que provienen del suelo y en tercer lugar los aromas de la guarda, es decir, la madera.

Teniendo en cuenta esos datos entendemos porqué la copa Borgoña, indicada especialmente para el Pinot Noir, cepa emblema de esa zona de Francia, tiene forma de tulipán con curvatura hacia afuera. Además de ser un hermoso diseño, al beber el vino la boca de la copa obliga a que la lengua se curve ligeramente hacia arriba, haciendo que el vino se dirija hacia los laterales de la lengua y tenga un mejor impacto en la punta. Para varietales de hollejos finos, como el Pinot, más ácidos y delicados, esto presenta una gran ventaja. Si pensamos en estas características, podríamos utilizar también esta copa para tomar otros varietales del estilo como el Merlot.

Si bien aún no existe la copa de Malbec, por sus características, este bien puede ser servido en una copa Syrah esta tiene una pancita más grande que termina en boca de diámetro intermedio.

El Malbec, una cepa expresiva pero delicada a su vez, precisa de un tamaño de boca mediano para manifestar mejor sus aromas. En tanto, su dulzor se aprecia mejor en el medio de boca; el diámetro de esta copa hace que el vino pase directo al medio de la lengua donde vamos a apreciar textura y untuosidad.

En tanto, la copa de Cabernet Sauvignon, o copa Burdeos, se presenta como un enorme copón, de boca un poco más grande que la de Syrah, y un cuerpo más grande. Descriptores típicos del Cabernet como el eucaliptus en copas como la de Pinot expresó mucha menta, casi como pasta de dientes. En cambio, la boca grande permite al varietal expresar primero las piracinas (pimiento),para dar lugar luego a las especias y por último a los aromas terciarios, sin hacer primar a ninguno sobre el otra.

Copas todas
A tener en cuenta
Al momento de servir el vino, si éste es tinto, tené en cuenta que la copa sólo se llena dos tercios de su capacidad y si es blanco, un poco menos, para que no aumente la temperatura del vino en la copa.

¿ Cómo cuidarlas?

Lavarlas con un jabón suave y enjuagarlas con mucho agua. Dejar escurrir boca abajo, de ser posible colgadas para que se aireen y no guardarlas en vitrinas o armarios cerrados, porque se ensucian. Para darles brillo, lo mejor es faginarlas, es decir, mezclar en un rociador agua con alcohol en cantidades iguales, luego rociarlas con esta mezcla y repasarlas con un trapo seco sin pelusa o con un rollo rolisec, por ambos extremos hasta que no quede nada reflejado en ellas.

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