Por Pablo Vargas
Big Brand Agency
En la actualidad existe tecnología de identificación de productos muy utilizada en la industria vitivinícola pero por lo general esta dedicada a la parte de logística y/o trazabilidad de productos, pero poco es lo que se aplica de este tipo de tecnologías a la hora de brindar una experincia distinta de consumo.
 
Existen varias etiquetas que utilizan codigos QR para ampliar la información del vino y algunas que por medio de realidad aumentada se puede escanear la etiqueta pero no mucho más.
 
Por ejemplo ¿cómo podríamos asegurarnos que una botella de vino que compramos ha permanecido guardada en óptimas condiciones de temperatura?
 
Existen pigmentos termosensibles que se podrían utilizar en etiquetas que pueden mostrarle al consumidor que dicha botella no ha estado en condiciones optimas de guarda, esto segura que el vino se encuentre siempre en optimas condiciones.
 
 
Existen casos donde se utiliza tecnología NFC (Near field communication) es una tecnología de comunicación inalámbrica, de corto alcance que permite el intercambio de datos entre dispositivos.
 
Por ejemplo Chateau Le Pin esta utilizando etiquetas con transmisores RFID para evitar la falsificación de sus vinos ya que una botella promedio cuesta  3000 dls y puede llegar a 10000 dls.
 
La empresa probó con distintos tipos de tecnología, códigos QR, matriz de datos, códigos de burbujas (una capa de polímeros codificada con puntos en relieve, que aparecen en una ubicación específica en el rótulo) y hologramas, pero todas estas soluciones podían copiarse usando impresoras digitales, láser o industriales. 
 
Para eso han desarrollado una solución que está compuesta por una etiqueta RFID de 13,56 MHz de alta frecuencia (HF), compatible con NFC, incorporada en el rótulo de una botella de vino, una aplicación para un teléfono habilitado con NFC para capturar el número de identificación de ese rótulo, y un servidor para administrar los datos recopilados. Esto ayuda a los propietarios de Le Pin a garantizar que el rótulo de cada botella sea auténtico y a confirmar que un producto en particular esté en manos de un consumidor. Para Le Pin, la ventaja que ofrecía la solución de NFC era la imposibilidad de ser copiada, ya que cada chip contiene un certificado digital cifrado, a prueba de falsificaciones. 
 
 Los usuarios pueden ingresar a la aplicación en sus teléfonos habilitados con NFC y colocar el dispositivo cerca del rótulo de Le Pin. Si el vino es auténtico (es decir, si tiene una etiqueta NFC de Selinko incorporada en el rótulo), el certificado de autenticidad de la botella y su número de serie único aparecerán en la aplicación para que pueda verlo el usuario. 
 
 
Cada vez que una persona lee el rótulo con un teléfono con NFC, la empresa tiene un registro de esa lectura y, de esa forma, sabe dónde se distribuyeron las botellas, así como a qué cliente, siempre que el cliente proporcione dicha información. Esto también ofrece una prueba de compra para el consumidor. 
 
Algo similar ha desarrollado el Johnie Walker Blue Label o la firma de Tequilas Casa Cuervo ¿Qué están esperando las bodegas argentinas para incorporar tecnología a sus etiquetas?

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